Tengo la sensación que el perezoso, el animal más lento del mundo, es capaz de moverse mucho más rápido que nosotros dos. Pero ir a menos de 2 Kilómetros por hora no esta tan mal, se ve mucho mejor el paisaje y hasta puedes detenerte a estudiar el ciclo vital y reproductivo de algunas otras especies animales. Y además no te mareas, bueno esto de que no te mareas es algo relativo... a mi ya me duele la cabeza de tanto pensar en acelerar el proceso y no hacerlo por no verme capaz, por miedo. Me mareo de pensar en lo qué debo hacer en cada momento para no asustarte, porque ellas dicen que aveces lo hago con sólo una mirada y eso me asusta a mí, así que voy a decidir, en algún momento no muy lejano, esconderme en el caparazón y dejar que todo fluya, que la corriente nos lleve a puerto a su manera, como si fuésemos una balsa sin velas. Y voy a intentar no volver a salirme del camino aunque no prometo nada, todos somos humanos, nos equivocamos, me equivoco... y tenemos caprichos a los que no podemos llamar de otra manera porqué eso es lo que son, caprichos, y nada más.
Primero un paso y luego otro, que el corazón palpite tranquilo hasta que sea necesario, que disfrutemos plenamente de cada calada de aire puro, que me rías con gracia, que te brillen esos ojos al mirarme y se encuentren con los míos, que nos cambien de color las risas y que cada vez brillemos más a la luz del sol. Sin acelerones ni frenazos, a velocidad constante aunque esta sea a menos de 2 Kilómetros por hora, como la del perezoso, porque ahora si, creo que ya me esta bien y me va a gustar el paseo.
C.C.G.

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